De los objetivos climáticos a los proyectos financiables: el Marco de la OCDE y la industria mexicana.
- GCDS

- 10 abr
- 9 min de lectura

La industria está en el centro de cualquier trayectoria creíble hacia el cero neto, esto es, concentra cerca de una cuarta parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y es clave para sectores intensivos como acero, cemento, químicos y refinación; en economías emergentes como México, donde la manufactura exportadora y la atracción de inversión (nearshoring) son pilares de crecimiento, el reto es doble, tanto seguir siendo competitivos y al mismo tiempo, alinear la base productiva con las metas climáticas y con las exigencias de mercados como Estados Unidos y la Unión Europea.
En este contexto, la OCDE desarrolló el Framework for industry’s net‑zero transition, un marco de trabajo que busca responder una pregunta muy práctica: ¿cómo se pasa de metas climáticas generales a una cartera financiable de proyectos industriales bajos en carbono, especialmente en países emergentes? A partir de ese marco y de sus primeras aplicaciones en países como Tailandia y Egipto, es posible extraer lecciones útiles para la industria y los responsables de política en México.
1. Qué es (y qué no es) el Framework de la OCDE
El Framework de la OCDE no es una nueva “hoja de ruta climática” sectorial, ni una lista de tecnologías mágicas. Es, más bien, una guía metodológica para ordenar cuatro tipos de decisiones en un país o región:
Diagnóstico fino del sector industrial
a. Identificar qué subsectores concentran más emisiones (por ejemplo, cemento, acero, químicos) y cuáles tienen mayor potencial de reducción coste‑efectiva.
b. Mapear tecnologías disponibles (eficiencia, electrificación, hidrógeno, captura y almacenamiento de carbono) y su madurez tecnológica y de mercado.
Brechas y barreras
a. Analizar barreras de mercado (precios relativos de combustibles, ausencia de señales de carbono, contratos de energía), institucionales (falta de coordinación entre ministerios, regulación obsoleta) y financieras (percepción de riesgo, falta de garantías, plazos de crédito).
Soluciones de mercado y financiamiento
a. Diseñar combinaciones de instrumentos financieros (garantías, blended finance, líneas de crédito verde, contratos de desempeño) y de política (normas, estándares de producto, contratos de energía de largo plazo) adaptados a esos sectores priorizados.
Cartera de proyectos bancables
a. Traducir la estrategia en un pipeline concreto: proyectos de reconversión industrial, eficiencia, electrificación, hidrógeno, etc., con cifras de inversión, riesgos y necesidades de apoyo público.
Su valor para México no está en que ofrezca “recetas” cerradas, sino en que ayuda a alinear a tres grupos de actores que suelen trabajar en paralelo:
a. Secretarias de economía, energía y medio ambiente;
b. Bancos de desarrollo e instituciones financieras;
c. Empresas industriales que necesitan claridad para invertir en reconversión tecnológica.
2. Tailandia: priorizar sectores y diseñar instrumentos
Tailandia fue uno de los primeros países en aplicar el Framework de la OCDE de manera estructurada. A partir de talleres con gobierno, banca y empresas, el proceso hizo tres cosas muy concretas:
a. Priorizar sectores industriales con mayor potencial de reducción y relevancia económica (por ejemplo, cemento, fertilizantes, acero y alimentos procesados).
b. Construir un mapa de instrumentos financieros ya existentes (líneas de crédito, garantías, bancos de desarrollo) y detectar dónde había huecos como podrían ser proyectos que no avanzaban porque el riesgo era percibido como demasiado alto o los plazos de crédito eran demasiado cortos para inversiones industriales.
c. Usar un modelo tecno‑económico para evaluar diferentes combinaciones de instrumentos (garantías parciales, líneas verdes, subsidios a CAPEX, contratos de compra de energía) y ver cómo cambiaban los costos de financiamiento y la viabilidad de opciones bajas en carbono.
El ejercicio tailandés pone en la mesa varias lecciones relevantes para México:
No basta con anunciar metas de cero neto; hay que priorizar sectores y tecnologías, porque los recursos públicos y la capacidad de la banca son limitados.
La discusión relevante no es solo “qué tecnología es mejor”, sino cómo se reparte el riesgo entre Estado, banca y empresa para que los proyectos despeguen.
Un marco como el de la OCDE ayuda a que estos debates sean más transparentes y comparables, en lugar de seguir negociando proyectos caso por caso.
3. Egipto: financiamiento para descarbonizar en contexto de restricción fiscal
Egipto ofrece otro ejemplo útil para economías emergentes con finanzas públicas tensionadas. La OCDE usó el Framework para analizar cómo movilizar financiamiento para descarbonizar sectores industriales clave en un contexto de alta deuda y restricciones presupuestales.
Entre los hallazgos del trabajo en Egipto:
Muchos proyectos industriales “verdes” eran técnicamente viables, pero se quedaban en el cajón por falta de instrumentos financieros adecuados (plazos, garantías, monedas).
El análisis identificó un menú de soluciones:
a. Garantías de primera pérdida y esquemas de blended finance que combinan recursos concesionales con capital privado;
b. Líneas de crédito verde canalizadas a través de bancos comerciales con criterios claros de elegibilidad;
c. Mecanismos de contratos de desempeño energético, donde el repago se hace con ahorros de energía.
La lección para México y América Latina es clara: la descarbonización industrial no es solo un reto tecnológico, sino un problema concreto de diseño de productos financieros y de regulación que permita que esos productos existan.
4. Qué significa esto para la industria mexicana
Para la industria mexicana, que vive un momento de oportunidad por el nearshoring y la integración con Norteamérica, el Framework de la OCDE ofrece un espejo incómodo:
a. Por un lado, México está comprometido a reducir emisiones y a alinear su economía con el Acuerdo de París.
b. Por otro, muchos proyectos de reconversión industrial (electrificación, eficiencia profunda, combustibles limpios) no despegan porque la señal de política y el andamiaje financiero siguen siendo débiles o fragmentados.
A partir de las experiencias de Tailandia y Egipto, se pueden plantear al menos tres líneas de acción propositivas para México:
Priorizar sectores y construir hojas de ruta industriales net‑cero
a. Seleccionar 3–4 sectores prioritarios (por ejemplo, acero, cemento, vidrio, químicos) y desarrollar, con industria y banca, hojas de ruta que traduzcan metas climáticas en necesidades concretas de inversión, tecnología y financiamiento.
b. Vincular estas hojas de ruta con la agenda de T‑MEC, CBAM y nearshoring, para que la descarbonización se vea como estrategia de competitividad exportadora, no solo como costo regulatorio.
Diseñar instrumentos financieros específicos, no genéricos
a. Usar el Framework para identificar qué tipos de instrumentos faltan: garantías para proyectos industriales, líneas de crédito de largo plazo para reconversión, plataformas de financiamiento mixto público‑privado.
b. Involucrar a la banca de desarrollo (Nafin, Bancomext) en la co‑creación de estos productos, con criterios claros de elegibilidad y métricas de impacto climático.
Fortalecer la gobernanza de la transición industrial
a. Crear espacios formales de diálogo público‑privado (con participación de cámaras industriales, sindicatos, academia y ONGs) para discutir tecnologías, ritmos de reconversión y mecanismos de transición justa.
b. Alinear la política industrial, la regulatoria (normas, estándares de producto) y la financiera, de modo que las señales sean coherentes, como es el caso de buscar evitar que estímulos fiscales o energéticos vayan en sentido contrario a la descarbonización.
5. Riesgos de greenwashing y oportunidades reales
Todo marco internacional corre el riesgo de quedarse en el papel o ser usado como decoración de PowerPoint. El Framework de la OCDE no está exento de esa tentación.
Los riesgos de greenwashing aparecen cuando:
a. Se adoptan metas net‑cero para 2050 sin planes sectoriales ni carteras de proyectos verificables;
b. se anuncian “fondos verdes” que reciclan instrumentos existentes sin mejorar plazos ni condiciones para proyectos industriales de alto CAPEX;
c. se seleccionan proyectos “fáciles” (eficiencia superficial) y se deja para después la reconversión de las actividades más intensivas.
Sin embargo, cuando se usa con honestidad, el Framework puede ayudar a separar el ruido de lo sustantivo:
a. Obliga a transparentar supuestos sobre precios de energía, costos de tecnología y riesgos;
b. Facilita que sociedad civil y academia cuestionen si los instrumentos financieros diseñados realmente cambian la ecuación de inversión o solo reetiquetan lo de siempre;
c. Permite comparar avances entre países y sectores, lo que aumenta la presión competitiva para no quedarse atrás.
6. Una agenda mínima para México
Sin pretender “importar” el modelo tailandés o egipcio, se pueden delinear algunos pasos concretos si México quisiera usar el Framework de la OCDE como palanca para su propia transición industrial:
Adopción explícita del Framework como referencia en la política de descarbonización industrial, integrándolo en los instrumentos de planeación (programas sectoriales, estrategia de descarbonización, compromisos NDC).
Proyecto piloto en 1–2 sectores industriales clave (por ejemplo, cemento y acero) para probar la metodología y generar una primera cartera de proyectos con necesidades de financiamiento claramente cuantificadas.
Mesa de trabajo permanente con industria, banca de desarrollo y reguladores para diseñar soluciones financieras y regulatorias específicas, haciendo público el resultado (instrumentos, montos, condiciones).
Vinculación con la agenda internacional: aprovechar que el mismo lenguaje de “financiación de la transición” aparece en la hoja de ruta Baku‑Belém de la UNFCCC y en las discusiones de finanzas sostenibles, de modo que los proyectos industriales mexicanos puedan acceder a recursos climáticos internacionales.
7. Tres lecciones ejecutivas desde EMDE´s (“Emerging Markets and Developing Economies” o Mercados Emergentes y Economías en Desarrollo.)
Las experiencias en economías emergentes que ya están usando el Framework de la OCDE y otras iniciativas de descarbonización industrial dejan tres lecciones útiles para México.
Anclar la transición en sectores y proyectos concretos
Tailandia y otros países que van más adelante han evitado quedarse en metas agregadas y han definido sectores prioritarios, tecnologías específicas y carteras de proyectos con montos de inversión y horizontes de tiempo claros. México necesita dar ese mismo salto, empezando por acero, cemento, químicos y vidrio, si quiere que la transición industrial sea creíble para la industria y la banca.
Diseñar instrumentos financieros a la medida de la industria
En varios EMDEs, la diferencia la han hecho instrumentos específicos como las garantías de primera pérdida, líneas de crédito verde de largo plazo, contratos de compra de energía y esquemas de blended finance ajustados a cada sector; se pudiera decir que la lección es clara, no basta con etiquetar crédito como “verde”; hay que estructurar productos que cambien la ecuación de riesgo‑retorno de los proyectos industriales bajos en carbono.
Combinar política industrial, asistencia técnica y financiamiento internacional
Los países que mejor han avanzado han usado el Framework para conectar sus políticas industriales con asistencia técnica y recursos internacionales, mapeando quién puede aportar qué en cada etapa (bancos de desarrollo, fondos climáticos, cooperación técnica, sector privado). Para México, esto implica tratar la descarbonización industrial como un proyecto de país, no como una suma de esfuerzos aislados de empresas o instituciones financieras.
8. ¿Qué se juegan industria, gobierno e Intermediarios Financieros?
Para la industria mexicana, el Framework de la OCDE no es un documento más de cooperación internacional, se puede decir que es una herramienta pragmática para transformar metas climáticas en decisiones de inversión que preserven competitividad en cadenas de valor norteamericanas y globales. Las empresas que se adelanten a construir hojas de ruta sectoriales, identificar proyectos financiables y compartir riesgos con la banca tendrán una ventaja clara frente a quienes esperen a que la regulación o el mercado las obliguen.
Para el gobierno, usar el Framework implica asumir que la política industrial y la política climática ya no pueden caminar por separado. Traducir el marco a proyectos concretos en acero, cemento, químicos o vidrio obliga a ordenar señales regulatorias, fiscales y energéticas y a decidir explícitamente qué sectores se van a proteger, cuáles se van a transformar y en qué plazos, con qué instrumentos y con qué apoyo a trabajadores y regiones afectadas.
Para bancos comerciales, banca de desarrollo e inversionistas institucionales, la discusión pasa de “si financio o no la transición industrial” a “cómo estructuro productos que repartan riesgos de forma justa y transparente” y que sean compatibles con marcos de finanzas de transición y taxonomías verdes.
El Framework ofrece un lenguaje común para diseñar garantías, líneas de crédito, blended finance y contratos de compra de energía que hagan bancables proyectos que hoy no pasan comités de riesgo, sobre todo en economías emergentes.
En última instancia, la pregunta para México es menos “si adoptamos o no el Framework” y más “qué tan rápido queremos pasar de la meta al portafolio de proyectos y a los contratos firmados”.
En un contexto de nearshoring, presión regulatoria externa y crecientes exigencias de los mercados de capital, dejar pasar esta ventana de coordinación entre industria, gobierno y financiadores no solo sería una oportunidad perdida; podría convertirse en un nuevo factor de rezago competitivo.
Fuentes y enlaces recomendados
OECD, Framework for industry’s net‑zero transition (2022).Resumen y descarga: https://www.oecd.org/en/publications/framework-for-industry-s-net-zero-transition_0c5e2bac-en.html PDF completo: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2022/09/framework-for-industry-s-net-zero-transition_9d6bd09d/0c5e2bac-en.pdf
OECD, Framework for industry’s net‑zero transition: Developing financing solutions for emerging and developing economies (working paper).
OECD, Implementing the OECD Framework for Industry’s Net‑zero Transition in Thailand (serie de informes, 2026).
OECD, Implementing the OECD Framework for Industry’s Net‑Zero Transition in Egypt (2025).
OECD, Financing solutions to foster industrial decarbonisation in emerging and developing economies (2023).
OECD Environment Focus Blog, How to finance the net‑zero transition of industry in emerging economies (2022).
OECD topic page, Decarbonizing industry.
El presente es tan solo un punto de vista del autor y no obedece a pregunta, consulta o un tema diverso a los que se desarrollan en el texto, cualquier duda, comentario o anotación, con gusto estamos a la orden.




Comentarios