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RADAR REGULATORIO. Economía circular sin energía. La transición que la infraestructura todavía no puede sostener.

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    GCDS
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Actualizado: hace 8 minutos

RADAR REGULATORIO. Economía circular sin energía. La transición que la infraestructura todavía no puede sostener.

Tesis Central. La economía circular puede reducir la extracción de recursos y el consumo energético a lo largo del ciclo de vida; sin embargo, su operación cotidiana depende de electricidad confiable, redes suficientes, agua, logística, tecnología de recuperación y mercados para materiales secundarios. Cuando esas condiciones faltan, la regulación corre el riesgo de producir trazabilidad sin transformación.

 

En México, la economía circular dejó de ser únicamente una aspiración de política pública; La Ley General de Economía Circular, publicada el 19 de enero de 2026, incorporó obligaciones para sectores productivos e importadores, responsabilidad extendida del productor, gestión circular, trazabilidad, plataformas de información y metas de gradualidad, sin duda, el cambio es relevante, el debate ya no consiste en decidir si las empresas deben transitar hacia la circularidad, sino en determinar cómo podrán hacerlo y con qué infraestructura; no obstante, la circularidad no ocurre dentro de una plataforma digital ni se materializa por el solo registro de un plan, se da cuando un residuo es separado sin perder calidad; cuando puede transportarse de manera eficiente; cuando existe una instalación capaz de clasificarlo, lavarlo, triturarlo, repararlo, reacondicionarlo o remanufacturarlo; cuando el material recuperado cumple especificaciones industriales y cuando otra empresa puede incorporarlo nuevamente a su proceso productivo.

 

Cada eslabón requiere energía, agua, tecnología, suelo industrial, permisos, logística y capital.

Por eso, la problemática del suministro eléctrico no es un tema paralelo a la economía circular. Es una de sus condiciones de posibilidad. La pregunta incómoda es si el país está asumiendo obligaciones de circularidad a un ritmo más rápido que el de la infraestructura necesaria para cumplirlas.

 

            1. La ley cambió la pregunta, pero no construyó por sí sola la transición

La nueva ley reconoce expresamente que la transición requiere innovación tecnológica e “infraestructura circular”. También ordena fomentar cadenas de valor que incorporen materias primas secundarias, integrar los principios de circularidad al desarrollo de infraestructura y tecnología, y privilegiar materiales recuperados frente a materiales vírgenes cuando ello sea ambiental, técnica y económicamente viable.

 

Los artículos 36 a 39 trasladan esa orientación al terreno empresaria donde los sectores productivos deben desarrollar productos con diseño circular cuando resulte viable; productores e importadores deberán organizar, fomentar y, en su caso, financiar esquemas de economía circular; y la gestión correspondiente tendrá que inscribirse en el Registro de Economía Circular dentro de la Plataforma Nacional. Los artículos 28 a 30, por su parte, convierten a la información y a la trazabilidad en componentes centrales del nuevo sistema.

 

Ese diseño normativo tiene lógica si se considera que, sin información no existe forma de medir flujos, metas ni responsabilidades, debiendo considerar que contiene una posible inversión de prioridades: puede llegar a desarrollarse primero la arquitectura de registro, reporte y verificación, mientras la capacidad física de recuperación continúa siendo insuficiente o está concentrada en determinadas regiones y materiales.

 

La propia ley reconoce que la viabilidad debe ser ambiental, técnica y económica, y adopta el principio de gradualidad. El desafío será impedir que esa gradualidad se convierta en una excepción permanente, pero también evitar que las metas se definan como si todos los sectores y territorios contaran con la misma capacidad energética, tecnológica y logística.

 

Punto regulatorio. El segundo transitorio concedió un plazo de 180 días naturales para expedir el reglamento. Ese plazo concluyó durante la segunda quincena de julio de 2026. Al cierre de este documento no se identificó su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

 

            2. La economía circular tiene un cuerpo físico

Con frecuencia, la circularidad se presenta como una secuencia conceptual: reducir, reutilizar, reparar, remanufacturar, reciclar y valorizar, esto es, se trata de una operación real, cada verbo representa instalaciones, equipos, consumos y controles distintos.

 

Separar y clasificar. Demanda sistemas de recolección diferenciada, patios, bandas, sensores, compactación, almacenamiento temporal y control de calidad. Un material mezclado, contaminado o degradado puede conservar valor estadístico como “residuo recuperado”, pero perder valor técnico como materia prima.

Lavar, tratar y acondicionar. Requiere agua, bombeo, tratamiento, energía térmica o eléctrica y manejo de efluentes. El beneficio ambiental desaparece si el proceso traslada la contaminación al agua, al aire o a residuos secundarios sin control.

Triturar, fundir, extruir o remanufacturar. Supone maquinaria, potencia instalada, continuidad operativa, control de temperatura y, en muchos casos, calidad de tensión. Las interrupciones no solo reducen producción: pueden afectar lotes, seguridad, equipos y consistencia del material recuperado.

Transportar y reincorporar. Exige volúmenes mínimos, distancias razonables y compradores estables. Si el costo energético y logístico supera el valor del material secundario, la obligación jurídica no crea por sí misma un mercado.

 

Esto no significa que la circularidad consuma necesariamente más energía que el modelo lineal, en realidad, el aprovechamiento de materiales puede reducir de manera importante la extracción, el procesamiento primario y las emisiones del ciclo de vida. La Agencia Internacional de Energía estima, por ejemplo, que una expansión exitosa del reciclaje de minerales críticos podría reducir entre 25% y 40% la necesidad de nueva actividad minera hacia 2050.

 

El punto es otro: para capturar esos beneficios se necesita una infraestructura de recuperación que opere de forma confiable y con energía progresivamente más limpia.

 

            3. La planeación eléctrica reconoce el tamaño del reto

El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039 identifica un requerimiento de 76,000 MW de capacidad adicional y 1,800 MW de sustituciones; cerca de 79% de las adiciones previstas corresponde a tecnologías limpias. Para el periodo 2025-2030 se proyectan 28,004 MW: 17,009 MW mediante proyectos del Estado y 10,995 MW mediante proyectos privados en desarrollo o susceptibles de ser desarrollados.

 

Estas cifras muestran una política de expansión importante, pero también revelan la magnitud de la brecha que se pretende cerrar; el mismo Plan señala que, considerando la problemática actual de operación del Sistema Eléctrico Nacional, resulta imperativa la entrada de nuevas centrales para satisfacer necesidades, integrar generación renovable intermitente y evitar cortes de energía en el corto plazo, particularmente en las penínsulas.

 

La capacidad de generación, además, no equivale automáticamente a capacidad de suministro en el lugar donde una industria la necesita. Entre ambas se encuentran la transmisión, la transformación, la distribución y la interconexión, siendo donde aparece la evidencia más delicada.

 

El Programa de Ampliación y Modernización de la Red Nacional de Transmisión y de las Redes Generales de Distribución 2025-2039, elaborado por el CENACE, incluye un diagnóstico de congestión, sobrecargas de transformación, deficiencias de tensión e interrupciones, dedicando un capítulo específico al impacto que ocasiona el retraso de proyectos instruidos por la SENER en la eficiencia, calidad, confiabilidad, continuidad, seguridad y sustentabilidad del suministro.

 

El dato estructural. De 223 proyectos instruidos de ampliación y modernización de la Red Nacional de Transmisión, el CENACE reportó, con información de la Transportista al 9 de marzo de 2025— 30 en operación, 21 en ejecución o construcción, 2 en concurso, 12 por concursar, 56 en proceso de decisión y 94 en análisis o revisión. No es una opinión externa: es el diagnóstico del propio planificador del sistema. 

 

La Gerencia de Control Regional Occidental ofrece un ejemplo especialmente ilustrativo, en números redondos, de 38 obras de ampliación instruidas, solo 2 estaban completamente construidas y en operación de las 26 que debían estarlo al cierre de 2024: un cumplimiento de 7%. El Programa calculó un retraso promedio de aproximadamente 5.5 años y relacionó esa situación con alimentación radial de cargas, costos operativos adicionales, reducción de confiabilidad y dificultades para atender incrementos de demanda.

 

Estos datos no permiten afirmar que todo el país carezca de electricidad ni que cualquier proyecto circular sea inviable. Sí permiten afirmar algo más preciso: la capacidad es territorialmente desigual; existen obras críticas retrasadas; la disponibilidad de generación no siempre coincide con la capacidad de transportarla; y una nueva instalación industrial debe evaluar la red regional, no solamente el balance nacional.

 

            4. El punto de encuentro entre circularidad y cuello de botella

Primero: la localización. Los residuos se generan donde se concentran población y actividad económica, pero las instalaciones de recuperación requieren suelo compatible, aceptación social, permisos, acceso vial, agua y capacidad eléctrica. Si esos elementos no coinciden territorialmente, la circularidad se encarece antes de comenzar.

Segundo: la continuidad. Una planta de clasificación puede tolerar ciertas interrupciones; una fundición, una extrusora, un sistema de tratamiento o una operación de remanufactura automatizada puede no hacerlo. La confiabilidad modifica costos, seguros, inventarios, mantenimiento y calidad del producto secundario.

Tercero: la escala. Las grandes empresas pueden invertir en generación distribuida, almacenamiento, respaldo y contratos de suministro. Los pequeños recicladores, talleres de reparación, centros de acopio y operadores municipales difícilmente cuentan con el mismo acceso. Una transición mal diseñada puede concentrar el mercado precisamente cuando pretende ampliar las cadenas de valor.

Cuarto: la competitividad del material recuperado. La materia prima secundaria compite con materiales vírgenes que ya cuentan con cadenas, especificaciones y economías de escala consolidadas. Si recuperar una tonelada implica energía cara o incierta, largos recorridos y baja utilización de planta, la obligación regulatoria puede sostener el reporte, pero no la demanda industrial.

Quinto: la huella ambiental. La Ley exige analizar huellas de carbono, agua y materiales. Una operación circular alimentada con energía intensiva en carbono, con pérdidas de red elevadas o con transportes excesivos puede seguir siendo preferible al uso de material virgen, pero esa ventaja debe demostrarse, no presumirse.

 

            5. El riesgo de una circularidad de papel

La Plataforma Nacional, el Registro, los acuerdos de implementación de la responsabilidad extendida y la trazabilidad son indispensables, pero el problema surge cuando el flujo de información se confunde con el de materiales.

 

a. Puede reportarse la recolección sin acreditar la reincorporación efectiva a una cadena productiva.

b. Pueden cumplirse metas mediante traslados crecientes a instalaciones lejanas, con costos energéticos y ambientales que no figuran en el indicador principal.

c. La compensación ambiental puede transformarse de mecanismo excepcional en salida ordinaria cuando no existe capacidad material para cumplir directamente.

d. Las empresas con mayor capital pueden absorber infraestructura y trazabilidad, mientras pequeños operadores quedan relegados o convertidos en proveedores informales.

e. La autoridad puede exigir metas homogéneas en regiones con condiciones energéticas, logísticas y de mercado profundamente distintas.

 

El Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2026 de la SEMARNAT confirma que el país todavía enfrenta brechas y áreas de oportunidad en gestión, aprovechamiento y reintegración de materiales. La propia Secretaría informa que México genera más de 120 mil toneladas de residuos al día y que poco más de 38 mil toneladas serían aprovechables. La distancia entre potencial y aprovechamiento no se explica solo por hábitos de consumo, es claro que también es una brecha de infraestructura, institucionalidad y mercado.

 

            6. La respuesta no es frenar la ley, sino coordinar las transiciones

La falta de infraestructura no debe utilizarse como argumento para posponer indefinidamente la economía circular, así como tampoco puede ignorarse al definir obligaciones, en realidad, la solución consiste en sincronizar la regulación ambiental, la planificación energética y la política industrial.

 

a. Vincular los acuerdos sectoriales de responsabilidad extendida con diagnósticos regionales de generación de residuos, capacidad de tratamiento, demanda industrial, agua, transmisión y logística.

b. Definir metas graduales por material y sector con indicadores de recuperación efectiva, calidad e incorporación de materias primas secundarias, no únicamente de recolección.

c. Identificar corredores y parques de simbiosis industrial donde varias empresas compartan energía, tratamiento de agua, almacenamiento, laboratorios y logística.

d. Reconocer como infraestructura estratégica (bajo criterios transparentes) las instalaciones que cierren cadenas de materiales prioritarios y justifiquen su beneficio ambiental mediante análisis de ciclo de vida.

e. Facilitar la generación distribuida, la cogeneración eficiente, el almacenamiento y el aprovechamiento energético de subproductos cuando sean técnica y ambientalmente procedentes, sin convertir la termovalorización en un sustituto automático de la prevención y el reciclaje.

f. Crear mercados: especificaciones de calidad, criterios de fin de residuo, compras públicas con contenido reciclado y certidumbre contractual para materias primas secundarias.

g. Integrar la Plataforma Nacional con información territorial sobre capacidad real de valorización, permisos, flujos, restricciones de red y destinos acreditados.

h. Dirigir instrumentos económicos y financiamiento hacia pequeñas y medianas empresas, recicladores de base y proyectos regionales que difícilmente pueden financiar por sí solos la energía de respaldo, la automatización o la trazabilidad.

 

El anuncio de la SENER de nuevos instrumentos para detonar casi 740 mil millones de pesos de inversión y alrededor de 32 GW de generación adicional hacia 2030 pareciera abrir una oportunidad y si la expansión se coordina con la infraestructura ambiental e industrial, la energía puede convertirse en habilitador de circularidad, pero, si se desarrolla como política separada, continuará resolviendo balances eléctricos sin cerrar las cadenas de materiales.

 

            7. Lo que las empresas deberían hacer desde ahora

La incertidumbre reglamentaria no justifica esperar, para las empresas en general, el primer paso no consiste en abrir un registro, sino en construir una línea base que relacione materiales, residuos, energía y territorio.

 

a. Identificar materiales críticos, residuos recuperables y dependencias de materias primas vírgenes.

b. Cuantificar la energía y el agua requeridas por cada alternativa de reúso, reparación, reciclaje o remanufactura.

c. Revisar la capacidad eléctrica del sitio, calidad del suministro, ampliaciones previstas, costos de respaldo y opciones de almacenamiento.

d. Verificar que gestores y destinos acrediten transformación o reincorporación efectiva, no solo recepción del residuo.

e. Evaluar modelos colectivos u organismos coordinadores para compartir infraestructura, trazabilidad y costos.

f. Preparar evidencia de ciclo de vida que permita demostrar viabilidad ambiental, técnica y económica ante metas sectoriales futuras.

 

Esta preparación tiene valor incluso antes de que se publiquen todos los instrumentos secundarios, permite distinguir los compromisos alcanzables, las inversiones necesarias y los obstáculos que deben plantearse técnicamente a la autoridad, evitando que la empresa confunda una estrategia circular con una ampliación del expediente de cumplimiento.

 

            8. Radar de seguimiento

Para determinar si México avanza hacia una economía circular operativa, y no únicamente normativa, será necesario observar durante los próximos meses:

 

  1. La publicación y contenido del Reglamento de la Ley General de Economía Circular;

  2. Los acuerdos generales de implementación de la responsabilidad extendida del productor;

  3. El Programa Nacional de Economía Circular y su relación con el diagnóstico de residuos;

  4. La puesta en operación de la Plataforma Nacional y la calidad de sus datos;

  5. El avance efectivo de los proyectos de transmisión priorizados por SENER y CENACE;

  6. La materialización de los 28,004 MW previstos para 2025-2030 y de los sistemas de almacenamiento;

  7. Los instrumentos para financiar infraestructura regional, mercados secundarios y pequeñas empresas, y

  8. La incorporación de criterios circulares en obra y contratación pública.

 

Conclusión: dos transiciones que deben convertirse en una

México no enfrenta por separado las transiciones energética y circular, en realidad, enfrenta una sola transformación industrial: producir con menos recursos vírgenes, menor huella ambiental, mayor resiliencia y energía progresivamente más limpia y confiable.

 

La Ley General de Economía Circular establece obligaciones, instrumentos e incentivos. La planeación eléctrica reconoce necesidades de expansión y modernización. Lo que todavía falta es el puente operativo entre ambas políticas: decidir dónde se cerrarán los ciclos, con qué infraestructura, con qué energía, bajo qué estándares y quién financiará la transición.

La ausencia de condiciones materiales no debe ser una coartada para incumplir, pero la ambición regulatoria tampoco puede sustituir la realidad física. Cuando la autoridad exige trazabilidad sin asegurar capacidad de transformación, el sistema aprende a documentar residuos; no necesariamente a reincorporarlos.

 

CIERRE. Sin energía confiable, infraestructura y mercados, la economía circular corre el riesgo de convertirse en trazabilidad sin transformación. 

 


Fuentes consultadas

 


El presente documento representa el punto de vista del autor, cualquier duda, comentario o consideración, con gusto, nos encontramos a la orden.

 


RADAR REGULATORIO. Economía circular sin energía. La transición que la infraestructura todavía no puede sostener.



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